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El blog de Woodsman

Replantearse la literatura fantástica

Replantearse la literatura fantástica

Mi amiga Patri hizo un comentario en relación a mi anterior post que me ha dado que pensar. Me dijo en tono de broma que quizás debía replantearse la literatura fantástica. Es una pena que la gente se prive a si misma de leer una obra maestra como el Señor de los Anillos solo porque lleva la etiqueta de fantasía. Hoy he estado hojeando mi copia en ingles del citado libro y sin esfuerzo he encontrado entre sus diálogos decenas de frases dignas de enmarcar. ¿Acaso esas frases tienen menos valor por el simple hecho de que Tolkien las pusiera en boca de un hobbit, un elfo o un mago? Ahí van unos cuantos ejemplos de lo que hablo:

Bilbo le dice a Gandalf:
“I'm old, Gandalf. I know I don’t look it, but I’m beginning to feel it in my heart. I feel all thin, sort of stretched, like butter that has been scraped over too much bread.”

Otra reflexión de Bilbo:
“It’s a dangerous business, going out of your door, you step into the road, and if you don’t keep your feet, there is no knowing where you might be swept off to.”

Dialogo entre Frodo y Gandalf sobre Gollum:
-What a pity that Bilbo did not stab that vile creature when he had a chance!- said Frodo.
-Pity? It was pity that stayed his hand. Pity and mercy: not to strike without need.
-I am sorry, but I’m frightened; and I do not feel any pity for Gollum. At any rate he is as bad as an orc, and just an enemy. He deserves death.
-Deserves it! I dare say he does. Many that live deserve death, and some that die deserve life. Can you give it to them? Then do not be too eager to deal out death in judgement. For even the very wise cannot see all ends. My heart tells me that Gollum has some part to play yet, for good or ill, before the end, and when that comes, the pity of Bilbo may rule the fate of many.


Y aquí viene mi fragmento favorito del Señor de los Anillos. El poema sobre Aragorn, una auténtica oda a la esperanza:

The Sword That Was Broken

All that is gold does not glitter,
Not all those who wander are lost;
The old that is strong does not whiter,
Deep roots are not reached by the frost.
From the ashes a fire shall be woken,
A light from the shadows shall spring;
Renewed shall be blade that was broken,
The crownless again shall be king

La herida de la cima de los vientos

La herida de la cima de los vientos

Fragmento del Señor de los Anillos, de J.R.R. Tolkien:

"Una noche Sam entró en el estudio y encontró a su amo muy extraño. Estaba palidísimo, con la mirada como perdida en cosas muy lejanas.
–¿Que le pasa, señor Frodo? -dijo Sam.
-Estoy herido -respondió él-, herido; nunca sanaré del todo.
Pero luego se levantó y pareció que el malestar había desaparecido, y al otro día era de nuevo el Frodo de siempre. Solo más tarde Sam reparó en la fecha: seis de octubre. dos años antes, ese mismo día, se había hecho la oscuridad en la hondonada de la Cima de los Vientos."


The Wound from Weathertop

Today my chest hurts
Like Frodo’s wound from Weathertop.
And my poor memory blurts:
“It’s been a year”.

Why reminisce now?
It must be the weather.
The cloudy skies sweep my joy, like a plow,
They tease my grief with their feathers.

It was sunny when I met you,
Which makes it hard to forget you.
I thought I’d found a treasure,
Unseen, unspoiled, and without measure.

And no dragon to guard it

Regardless of the time passed,
The dragon showed up at last.
Its breath burnt me to the bone.
Fire without warmth, and a pain that seeped fast
And in a flash, the treasure was gone.

Don’t get me wrong,
I now you meant no harm
I place no blames.
I point no fingers.
It all went up in flames,
It’s just the smoke that lingers.

Though you slaughtered my former self,
You gave birth to the new me.
I guess I ought to thank thee
And the bare thought gets me laughing
Thanks for nothing

The Unanswered Question

The Unanswered Question

¿Tiene cada amor una fecha de caducidad?
¿O acaso hay amores que nunca mueren?

Alive

I dread to stir.
I don’t dare to take a look.
I fear to review those pages of my book,
Cause you are still there.
You will always be there.
I wish I could indulge in the glee,
That you are still alive in me.

Fantasía y Realidad

Fantasía y Realidad

Fantasía:

Fuegos Conjugados

Yo me enciendo
Tú te avivas
Él mengua
Ella se consume
Nosotros crepitamos
Vosotros os quemásteis
Ellos se congelan
----

Realidad:

Tired Heart

The momentum fades
And I can’t help to look back.
Melancholy, with its thousand shades,
Bares its teeth, ready to attack.

As I sit and gaze at the tally,
I wonder if it was worth the rally.
Unexplored loves,
Gagged feelings,
Futile dates that sent my heart reeling.

And then you showed up,
My Achilles heel,
The treasure I lost
On that fateful spring
Of both warmth and frost.

Again, I look at you
And can’t help to fall,
But do not think I’m due
For a wake up call.

I know where I stand.
I hear your music,
But we are not a band.
You’re my oasis.
I’m your mirage.
There's no more room for surprises.
My heart's not hoping for assuage.

I know you don’t love me.
I know you never will.
Don’t worry about me,
I already swallowed the pill.

Mi aldea global particular

Mi aldea global particular

Creo que la tecnología ha avanzado tanto en este último siglo que ha llegado a dejarse atrás a si misma. Vivimos en un mundo en el que las distancias se han borrado a medias, de manera un tanto torpe e inhumana. Se nos permite de comunicarnos con personas que están a miles de kilómetros a través de la voz y de la palabra y experimentar una falsa sensación de cercanía, pero la distancia física permanece. Ni el teléfono, ni el internet le permiten a uno abrazar al interlocutor y aunque sea posible ver a esa persona a traves de una video conferencia, esos ojos que le miran a uno son un mero sucedaneo del original. Es cierto que hoy en día uno puede viajar grandes distancias en un espacio relativamente corto de tiempo, pero la distancia no solo está hecha de kilometros sino también de obstáculos logísticos.

La vida era más simple cuando los seres humanos vivían en un pequeña aldea y no salían de ella en toda su vida. Yo quizás me he aventurado demasiado lejos de mi aldea. En mis 34 años de existencia he tenido el privilegio de vivir en 3 países y 7 ciudades distintas. He visitado muchas aldeas para luego dejarlas atrás y por desgracia, cada vez que lo hacía, también dejaba atrás a seres queridos. A veces desearía construir mi propia versión en miniatura de la aldea global y poner en ella a todas las personas a las que quiero. Mi vida sería más completa si ellos vivieran cerca, porque su compañía me aporta y su ausencia me hace sentirme incompleto. No obstante, por mucho que me pese la ausencia de mis amigos, le estoy agradecido a la tecnología por haberme permitido salir de mi aldea, porque si no, no les habría conocido.

Esta última semana me ha visitado mi mejor amigo. Hacía 2 años que no nos veíamos porque él vive en Los Angeles y yo aquí en Barcelona. Hoy se fue, y es muy posible que tardemos una eternidad en volver a coincidir. Para vernos, uno de nosotros necesitará gastarse como mínimo 700 euros y montarse en un avión durante 12 horas. A ver cuando inventan de una maldita vez la teletransportación, que cada vez que veo Star Trek, me muero de la envidia.

PD:No soy el único que le da vueltas a lo de la tecnología y las relaciónes a distancia. Echadle un ojo a lo que escribió mi amiga Patri hace unos días en su post Pompas de Jabón.

Acertijos

Acertijos

Talking in Riddles

I like to tackle,
And you like to dribble.
But we both fear the ball,
So it stays in the middle.

Though I fashion rhymes,
You prefer riddles,
And I take to your game
Like violinist to fiddle.

I find the game amusing,
But ultimately confusing.
Am I the only player,
My own mirrored gainsayer?
Is it all in my head,
Or am I being led
In this pointless path I tread?

I yearn for the day
When you will finally ask.
I so wish I could say:
"Off with this mask!"

PS. He cambiado la primera estrofa desde que colgué el post. Creo que es mejor así.

Momentos de película

Momentos de película


Anteayer fui a la sesión de medianoche a ver “Antes del Atardecer” . Mientras escuchaba a Ethan Hawke y Julie Delphi hablar como cotorras, no paraba de pensar en mi amiga Justine. Mi relación con ella era completamente opuesta a la que mantienen los personajes de la película. Justine y yo no teníamos química alguna, al menos en lo que a la comunicación verbal se refiere.

Conocí a Justine hace unos 6 años, curiosamente durante el rodaje de una película. Por aquel entonces, tanto ella como yo estudiábamos cine en la misma universidad, en Boston y un amigo común nos había pedido que le ayudáramos a rodar un cortometraje fuera de horas de clase. Yo era el director de fotografía, y ella mi ayudante de cámara. Justine era una versión morena –y en mi opinión mejorada– de Drew Barrymore. Era de esas chicas que no se maquilla nunca, pero no le hacía falta, tenía una belleza natural en la que era difícil no reparar. Traía de cabeza a la mitad de los integrantes del equipo de rodaje, hasta un punto en que llegaba a entorpecer nuestro trabajo, porque andaban todos distraídos con su presencia. Yo di por hecho desde el principio que con tanto moscón revoloteando a su alrededor, Justine nunca se fijaría en mi, así que ni me molesté en tirarle los tejos. Cual fue mi sorpresa cuando una noche al final del rodaje Justine me propuso que fuéramos a cenar a algún sitio juntos, y yo –haciendo un auténtico esfuerzo por disimular mi pasmo– le dije que sí, claro está.

La “cita” fue una auténtica catástrofe. Nos pasamos la noche hablando del tiempo y de otros temas igual de banales. Éramos incapaces de hilvanar más de tres frases seguidas sin caer en el más incómodo de los silencios y cada vez que eso sucedía, ella miraba distraídamente al techo y yo me sentía torpe y aburrido.

Siempre me han atraído las mujeres distintas a mi -creo que fue eso y no su físico lo que me hizo fijarme en Justine-, el problema residía en que nuestras diferencias eran demasiado acentuadas. Justine y yo no teníamos absolutamente nada en común, éramos como el día y la noche. Todo lo que a mi me entusiasmaba, a ella la dejaba fría y viceversa. Ni siquiera nos unía nuestra afición por el cine, pues ella era de esos raros cinéfilos a los que no les agrada hablar de películas.

Ya de vuelta en casa, llegué a la conclusión de que Justine y yo debíamos de ser la pareja más aburrida del planeta. Sin embargo, a la mañana siguiente me sorprendí a mi mismo echándola de menos y alegrándome de corazón al verla de nuevo en el rodaje. Un par de semanas después de acabado el rodaje, Justine me llamó y me propuso cenar juntos de nuevo, y yo pensé: “¿por qué me haces esto?”, pero acepté, claro.

Justine siguió llamándome y proponiéndome hacer cosas y yo seguí aceptando pese a que era evidente que no conectábamos. A medida que pasaba el tiempo fui dándome cuenta de que –aún a pesar de nuestra incapacidad para comunicarnos– me agradaba estar en su compañía. Me gustaba tenerla cerca. Creo que ella sentía lo mismo, porque sin ponernos de acuerdo, ambos empezamos a sugerir actividades conjuntas en las que no tuviéramos que hablar demasiado. Íbamos al cine, jugábamos al baloncesto (me pegaba unas palizas de muerte), hacíamos senderismo y salíamos por ahí en compañía de nuestras respectivas parejas de turno. Un par de meses después de graduarnos, ambos nos mudamos a los Ángeles, al igual que hicieron más del 50% de nuestros compañeros de clase. Yo vivía en North Hollywood y ella no muy lejos, en Burbank, así que nos seguimos viendo a menudo. En muchas ocasiones, y una vez que nuestros silencios dejaron de resultarnos incómodos, sentí el impulso de besarla; pero nunca lo hice. Tenía clarísimo que Justine y yo no servíamos para ser pareja.

A finales del año 2000, mi permiso de trabajo caducó y no encontré manera de renovarlo, y muy a mi pesar, decidí que ya era hora de volver a España. Vendí mi coche y todos mis muebles, me despedí de mis amigos y pocos días antes de nochebuena, crucé el charco a bordo de un avión. Una de las últimas personas a las que vi fue Justine. Me pidió que pasara por su casa de camino al aeropuerto y así lo hice. Estuvimos hablando un rato hasta que llegó el inevitable momento del adiós. Yo me esperaba que me diera un abrazo, pero Justine ––impredecible como siempre–– se me acercó, tomó mi cara entre sus manos y me besó. Fue un beso lento, tierno y tranquilo en el que, en apenas unos minutos, nos comunicamos todo lo que no nos habíamos dicho en dos años con palabras. Luego, me dio un largo abrazo y me susurró al oído unas palabras que jamás olvidaré: “I just wanted to know how it felt like to kiss you”.

Fue un auténtico momento de película. Quizás lo fue precisamente porque surgió entre dos cinéfilos. Probablemente fue por eso que sus palabras sonaron sin querer a guión de Hollywood y quizás es por eso también que mi memoria revive el momento de una manera idealizada, con fotografía en technicolor y casi con banda sonora incluída. Lo que me parece realmente irónico de todo esto es que en "Antes del Atardecer", la película que me recordó a Justine, no se ve ningún beso.



PD. El que quiera leer una reflexión como dios manda sobre "Antes del Atardecer", que le eche un vistazo al blog de mi amiga Patri. No tiene desperdicio.

Ham and Eggs

Ham and Eggs

Cuentan que Paul McCartney se despertó un día tarareando una canción. No recordaba como había aterrizado aquella canción en su cabeza, el caso es que no podía parar de tararearla, estaba como obsesionado con la dichosa melodía. Desde el principio dio por supuesto que había oído la canción en algún sitio, pero por mucho que lo intentaba, no lograba acordarse de donde la había escuchado. Lo que más le intrigaba era que no tenía ni idea de cual era la letra de la canción, así que se inventó una letra de relleno: "Ham and Eggs, oh, my baby how I like your legs!" y empezó a cantarsela, uno por uno, a todos sus amigos con la esperanza de que alguien le desvelara de donde procedía aquella misteriosa melodía. Para su sorpresa, nadie parecía haber oído la canción antes. Tras meditarlo mucho, llegó a la insólita conclusión de que había sido él mismo quien la había creado mientras dormía.

Hace cosa de un mes me compré una guitarra y desde entonces y armado de un libro, he intentado aprender yo solo a tocarla. Aunque la cosa va lenta y no he aprendido más que cuatro acordes, anteayer me animé a componer una canción basándome en esos cuatro acordes. Lo extraño es que no tardé ni cinco minutos. Empecé a tocar distintas combinaciones de esos cuatro acordes y la melodía me salió casi sola. Inmediatamente sospeché que no era una melodía original, que la había escuchado en algún sitio antes y al igual que hizo en su día el señor McCartney se la tarareé a varios amigos, pero a nadie le resultaba conocida. Creo que me pasaré la vida pensando que se la he plagiado a alguien de una manera inconsciente, igual que le pasó a McCartney. Ni que decir tiene que no pretendo comparar mi canción a la de McCartney. La mía es muy mediocre y la otra quizás os suene. Aquel trozo de los "ham and eggs" acabó convirtiéndose en:

Yesterday
All my troubles seemed so far away...

Dr. Bush, Mr Hyde y el Tribunal Supremo

Dr. Bush, Mr Hyde y el Tribunal Supremo

Me da miedo pensar lo que puede llegar a hacer Bush en un segundo mandato, ahora que no tiene que preocuparse por la re-elección. En el mandato anterior vimos al Dr. Bush y en este que nos espera, me temo que nos tocará bregar con Mr. Hyde. Las consecuencias de estas elecciones se dejarán sentir en todo el mundo. Por supuesto, los Estadounidenses son los que más tienen que perder, al fin y al cabo se trata de su presidente. Hay algo de lo que nadie habla y que es muy importante: el tribunal supremo. Los miembros del tribunal supremo son nombrados a dedo por el presidente de turno y sus cargos son vitalicios. De manera que hasta que uno de ellos se muera o se retire voluntariamente, el mapa del tribunal supremo no cambia. Durante las administraciones Reagan y Bush, se produjeron muchas bajas en el tribunal supremo, contingencia que los republicanos aprovecharon para nombrar nuevos miembros de su signo. La consecuencia es que ahora mismo los republicanos tienen una ligera mayoría en el tribunal. Lo realmente preocupante es que hay al menos dos jueces de ideología demócrata que están muy viejos y ansían retirarse. Han tenido que esperar 4 años para hacerlo y ahora cruzarán los dedos para que la salud les respete 4 años más. Si no aguantan y le brindan a Bush oportunidad de nombrar a 2 nuevos jueces durante su mandato, los republicanos contarán con una mayoría aplastante durante al menos 15 o 20 años. Para daros una idea de la importancia del tribunal supremo, fueron ellos los que determinaron el resultado de las últimas elecciones, al ordenar que pararan los recuentos en Florida. Vaya mierda de democracia, no se puede elegir más que entre dos partidos y el poder judicial está en manos de uno de ellos.

¡Me cago en Ohio!

El poder de las cadenas.

El poder de las cadenas.

Hace exactamente cuatro años, un servidor vivía en Los Angeles y se pasó la noche entera pegado a la televisión, siguiendo el culebrón de las elecciones. Por un lado me divertía lo que iba viendo en la caja tonta y por el otro estaba preocupado. Era consciente de que una victoria de Bush nos afectaría a todos de manera negativa, pero no tenía ni idea de la magnitud de la catástrofe que se nos venía encima. Las encuestas de los días precedentes a la elección daban como ganador claro a Bush, pero todos esperábamos un milagro y al principio de la noche electoral pareció como si ese milagro se hubiera materializado. A eso de las 9 de la noche en la costa oeste, todas las cadenas daban como ganador virtual a Gore. Según ellos, Florida se había decantado en favor del candidato demócrata y siguieron diciéndolo hasta que la Fox cambió su veredicto y todas las otras le siguieron. Justo entonces, yo estaba viendo la NBC. Fue un momento que jamás olvidaré. Tom Brokaw, el principal locutor de la cadena, se quedó callado durante unos segundos mientras le soplaban la noticia por el pinganillo y a continuación pronunció una frase lapidaria, de esas que merecen pasar a la historia: “What the networks giveth, they taketh away”. En castellano significa algo así como “las cadenas lo dan, y las cadenas lo quitan”. Lo dijo en inglés antiguo, simulando el lenguaje utilizado en la biblia, como insinuando en tono jocoso que las cadenas de televisión tenían un poder divino. Visto lo visto y leído lo leído, estaba en lo cierto, pues la opinión de las cadenas de televisión contó más al final que los votos emitidos en Florida. Meses más tarde se demostraría que Gore fue el verdadero ganador en las urnas, pero para entonces, las cadenas de televisión primero y el tribunal supremo de los Estados Unidos después, ya habían declarado ganador a Bush y no había nada que hacer. Estaba en juego la imagen de America, así que los demócratas se pusieron un bozal y tragaron lo mejor que pudieron.

No es que me caiga muy bien Gore, ni que piense que hubiera sido un buen presidente, pero con él, otro gallo nos hubiera cantado, sin duda. Kerry me inspira la misma impresión. Es Mr. “Guatemala” mientras que Bush es Mr. “Guatepeor”. En el fondo me da igual quien sea el que decida, las cadenas, el tribunal supremo o el pueblo americano. Cualquiera de las opciones me parece injusta, porque el resultado nos afecta a todos los ciudadanos del mundo y a los no-americanos nadie nos consulta.